BPM 2023, una experiencia inmersiva.

Luego de 3 años de restricciones y pandemia, este enero volvió el festival BPM a Costa Rica, posicionándose como uno de los eventos con mayor proyección dentro de ámbito de música electrónica, presentando 5 días de mucha música y baile en la jungla de Tamarindo, Costa Rica.

Cada día inicia en uno de los 2 “venues” en el centro de Tamarindo, Chiquitas bar, de donde se brindaba la facilidad de transporte hacia “la jungla”, lugar en donde se termina de desarrollar el evento a través de 3 escenarios distintos. El primero es el Canopy, nombre que viene por las lianas que caen de los árboles de Bejuco y en donde se realiza la fiesta de día que solía acabar hasta alrededor de las 11 pm, y de forma simultánea a eso de las 10 de la noche se abre el camino hacia dos nuevos escenarios para la “fiesta nocturna”: La casa del árbol que se origina del gran árbol de Guanacaste que tiene ese sector, y atrapa sueños representados por una cantidad importante de estos alrededor de toda la zona de baile.

El primer día de festival iniciamos en el Canopy, una noche con una noche de tech-house, y con representantes como DJ Pablo Ceballos seguido de Rafa Barrios para cerrar este escenario, donde los árboles y las lianas que caen de ellos te hacen sentir realmente que estás en medio de un bosque en la zona de Guanacaste. Luego, en la profundidad de la noche, tuvimos la oportunidad de escuchar otros artistas como lo fueron Vintage Culture y Loco Dice.

Cada uno de estos escenarios y sus “showcases”, eran representados por marcas o en un par de ocasiones por clubs, en donde el día jueves este era representado por Club Vértigo, quien presentaba al maestro Hernán Cattáneo para el cierre de la fiesta de día, y Soluna con representantes como Hugel, DJ de Miami quien sin duda fue a mi gusto y por lo que escuchamos de la gente, uno de los mejores momentos musicales de toda la semana brindando mezclas de música latina.

Para el día viernes se sentía una mayor cantidad de personas al iniciar el fin de semana, y en donde tuvimos a Djs de la calidad de Danny Tenaglia poniéndonos a bailar en el Canopy, y luego nos trasladamos por los caminos de la selva hasta llevarnos a escuchar a Dj. Rossi, o ir al atrapa sueños a escuchar a DJ Francis Mercier según los gustos de cada uno, aunque debemos decir que por lo general era este escenario el que se mantenía con más personas y energía.

Ya para el día sábado se veían algunas caras cansadas y piernas adoloridas, pero desde temprano fuimos al Moro, otro venue situado en el centro de Tamarindo, en donde luego de escuchar de nuevo a DJ. Ceballos en horas de la tarde, nos trasladamos como de costumbre a empezar la noche en este caso con Audiofly, y luego a bailar sin cesar con la música de Jesse Calosso y Jean Pierre, a quien nunca había escuchado, pero quien fue también uno de los momentos altos del festival, en un día cargado de gente y de mucha energía.

Para el último día ya algunos se habían perdido una noche por no descansar, comer o hidratarse adecuadamente, pero no podía perderme a Joseph Capriati, uno de los más esperados quien cerraba la fiesta de día, extendiéndose por casi una hora más de lo previsto.

Luego tuvimos dos grandes momentos, Sounds of Rituals celebrando su cumpleaños y cerrando su presentación tocando hasta eso de las 6 am ya con luz del día iluminando los atrapa sueños, mientras que a su vez en la casa del árbol, nos quedamos bailando con el back to back entre Yaya-Neverdogs-Carlo Lio y Nathan Barato, que no nos dejaron descansar hasta cerca de las 8 am.

Sin duda este fue un festival de nunca olvidar, en donde la sensación de bailar en la jungla con escenarios inmersivos, zonas backstage amplias, Djs de calidad mundial juntos con otros exponentes nuevos para muchos de nosotros, pero que nos dieron muchas horas de mucha música de calidad, un ambiente amigable y seguro, hacen que sin duda nos quedemos a la espera de la siguiente edición que esperamos con muchas ansias tener noticias pronto.