Anhedonia Música

Se sabe que la música influye directamente con el estado de ánimo del ser humano, ¿a cuántosno se nos ha erizado la piel escuchando esa canción que tanto nos mueve?,convirtiéndolo asíen el soundtrack perfecto del momento que estamos viviendo.La música es de los inventos más importantes de la humanidad, en el 2008 en el yacimientoalemán de Hohle Fels, a 20 kilómetros de Ulm, se desenterró una flauta casi completahecha dehueso y los fragmentos dispersos de tres flautas de marfil. Con más de 35.000 años de edad, setrata de la evidencia de actividad musical más antigua que se conoce.

Ahora que ya entramos en contexto de la importancia de la música para toda la humanidad en general, ¿qué pasaría si te dijéramos que hay de un 2% a 3% de la población mundial que no es capaz de disfrutar de la música? Y esto no porque no les guste, sino porque padecen de una extraña enfermedad que no tiene cura, hablamos de la Anhedonia y hoy nos adentraremos esta particular condición.

El concepto “anhedonia” es la antítesis del hedonismo y se emplea a nivel clínico. Así como lo explica el investigador Joseph Marco, quien está a cargo del grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona.

“Nos escribieron varios músicos que decían que tocaban muy bien un instrumento, que eran buenos técnicamente, pero que no notaban nada al hacerlo, que no disfrutaban a nivel emocional”.

Este grupo de investigación ha demostrado que existe una gran variabilidad individual: desde personas que prácticamente no podrían vivir sin la música, hasta personas que no obtienen ningún placer. Este fenómeno se da en población sana, sin ningún tipo de patología.

“Las personas con anhedonia musical específica disfrutan de otros estímulos placenteros (como la comida o las recompensas monetarias), pero no son sensibles a la recompensa musical”. Afirmó el investigador.

Los anhedónicos pueden interpretar si una melodía es triste o alegre, pero no sienten emoción alguna al escucharla.

La respuesta está en una sustancia del cerebro responsable de conectar, a modo de autopistas, las distintas áreas de este órgano.

“Para que experimentes la música, existe un proceso complejo en las áreas de percepción auditiva que consiste no solo en escuchar una canción, sino en descomponer sus patrones abstractos, en entender la melodía. En el cerebro de los amantes de la música, este primer perímetro—el de la escucha— se conectaba muy bien —con el circuito de recompensas—”, dice.

El objetivo de la nueva investigación ha sido averiguar si la sensibilidad a la música se ve determinada por cómo se conectan las áreas de procesamiento perceptivo y las áreas del circuito de recompensa. El experimento se hizo con treinta y ocho voluntarios sanos utilizando la técnica de resonancia magnética por difusión, que permite reconstruir la estructura de la sustancia blanca cerebral, es decir, que conectan las diferentes regiones cerebrales.

Lo interesante de esto es que estas conexiones estructurales marcan cómo es nuestra relación con la música.

Una anécdota del grupo investigador, es que han recibido correos de agradecimiento por parte de personas que afirman que ahora se comprenden más a sí mismos. “Es gente que se identifica con esto, que se sentía rara o pensaba que tenía un problema, pero ahora, saben que no son raros. ”, comentó el experto.

Esto es una prueba que lo que para unos es normal para otros es un anhelo.